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Sergio Alvarez parece jugar como un nene en su Música Para Contestadores, pero en lugar de juguetes clásicos usa sonidos y palabras ajenas, apilándolos, reordenándolos vaya uno a saber de acuerdo a qué destino, armando débiles torres y tirándolas al piso por el simple placer de verlas caer y volver a construírlas. Es difícil describir [...]
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