
Las canciones de Keren Ann mezclan momentos clásicos de la canción francesa (las melodías, la instrumentación, su hermosa voz que sigue a la perfección la tradición del susurro femenino) y otros más modernos (algo de electrónica, algunos momentos un tanto más inquietantes y ambientales). Sus canciones (la mayoría co-compuestas con Benjamin Biolay, un tipo muy importante en la música francesa de los últimos años) no tienen desperdicio y son una compañía más que deseable para noches malas y buenas pero siempre noches, para bien y para mal.
El encanto de escuchar un disco compuesto por una tapa clásica (foto del artista), una gran voz y hermosas canciones es incomparable. Hay algo totalmente inoxidable en esa combinación, porque nunca envejece y porque sigue siendo la fuente más confiable para ubicar esa música que acompaña tu vida como si ambas cosas fuesen lo mismo. Ese pequeño milagro a veces no es tan fácil de ubicar, por eso creeme que la alegría que da haber encontrado a Keren Ann es enorme.
www.kerenann.com